Esta historia es irreal y grosera, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Los personajes en ella son pobres imitaciones y debido a su contenido, nadie la debe leer.
Había una vez, en un tiempo no tan lejano y en una ciudad más cercana de lo que creen, un joven niño soñador que deseaba el éxito y el reconocimiento mundial.
-Pibe ¿Y vos que querés ser cuando seas grande?
-Yo, tio Juanca, quiero ser Power Ranger - Decía la inocente criatura a sus inmaduros 5 años.
Nunca nadie lo comprendió, intentó con varias profesiones, pero jamás logró la comprensión de su familia.
El tiempo pasaba y el joven soñador fue transformando sus gustos: A los 10 años soñaba fuertemente con lograr ser presidente algún día. Lograr la unificación de las naciones del mundo y acabar así con el hambre, las guerras y la misera.
Pero... Los años pasan y las cosas cambian; amigos que vienen, fiestas que van. Una cosa lleva a la otra y es así como el sueño se fue viendo, con cada trago de vodka y cada hamburguesa que el joven ingería, cada vez más lejano.
¿Qué es hoy de su vida? Bueno, luego de fracasar en casi cualquier cosa que se dispusiera a hacer (Literatura, artes plásticas, matemáticas, informática, física, química, mecánica y hasta vendedor de tortillas en la salida de la estación de tren), se decidió por intentar la única profesión que le quedaba disponible, lo único que le había dado resultado a lo largo de su vida (No, no fue ni dealer ni el idiota que atendía la caja en McDonald's) : Profesor de Educación Física.
Y fue así como el joven soñador Power Ranger, se convirtió en un profesor cuya barriga rendía honores a las numerosas cervezas que habían acontecido en sus anteriores noches. Su lenguaje se transformó en una quasi-variación del español, en donde el vocabulario formal, propio de un profesor, queda apartado y olvidado.
Su vida fue tan miserable, que ahora pasa su tiempo insultando, sin un motivo realmente importante, a sus jóvenes alumnos, que tan solo pretenden terminar rápido con esa clase para luego correr a sus casas y, tal vez, quemar todos sus televisores para poder sentarse a leer algún libro.
En el mejor de los casos, luego del mal humor que acompaña todas sus oraciones, un momento de euforia se apodera del, ahora viejo y desagradable, ogro-profesor y se lo puede oír gritar, cual chimpancé en celo, "BIIIIEEEEE' PIBEEEE!!!" "DAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAALEEE" "CORRÉÉÉÉÉÉ" "5 MESE' PRA'TICANDO PASE' PA' QUE AHORA NO LA PASEN BIEN" y otros tipos de ultrajes idiomáticos propios de un clásico hincha de "la popular", o como le dice este peculiar personaje: "la popula' "
Y así, a donde va, intenta hacer la vida de sus alumnos miserable. Pero solo logra que ellos se rían en su cara y se digan por lo bajo "Dejalo, es un Power Ranger frustrado".