El otro día me paseaba por no recuerdo que tren, escuchando un hermosísimo disco de Charlie Parker con un cuarteto de cuerdas cuando un artículo en el diario que llevaba la persona que se encontraba inmediatamente a mi derecha llamó particularmente mi atención.
Hace poco, se estrenó la nueva película de Woody Allen, Midnight in Paris. A mi criterio, una de sus mejores películas. Resulta que a días de haberse estrenado, corrí al cine para poder verla, como era de esperarse de este genial director, la obra resulto impecable. Sin embargo, un detalle cautivó mi atención particularmente: Resultaba que era el único en reírse de algunos chistes, y tenía la extraña sensación de ser el único en la sala que entendía la película en cuestión.
A grandes rasgos, la película trata sobre un joven escritor de guiones de películas pedorras de Hollywood, que se percata de lo hermosa que es París y comienza a tener la idea de abandonar su vida superficial y adinerada para poder vivir en esta ciudad y dedicarse plenamente a la escritura de novelas. Al comienzo de la película el personaje hace mención de su fascinación por la década del 20 y la cantidad (y calidad) de artistas que vivieron en ella. Por cuestiones mágicas el personaje aparece en esta época y se comienza a relacionar con los artistas y personalidades de ella.
Y ahí es donde la película abandona sus características de típica-mierda-yanqui y transforma la trama en un brillante popurrí de chistes intelectuales.
Volviendo al diario del tren: El artículo que había cautivado mi atención trataba, precisamente, de esta película. Constaba de un breve análisis de la trama y luego advertía al lector la prescencia de numerosas personalidades características del período artístico de 1920. Y ahí me cerró todo.
Nadie logro entender la mitad de la película debido a que no tenían idea de quienes eran Cole Porter, Zelda Fitzgerald o Luis Buñuel por ejemplo (y espero que nadie que esté leyendo ésto se vea en necesidad de entrar a esos links).
El artículo proveía al lector de una práctica listita explicando quienes fueron Salvador Dalí, Pablo Piccaso, Hernest Hemingway, Scott Fitzgerald y muchos más, con foto y todo.
Me costó creerlo. ¿Realmente estamos tan mal? ¿Sabemos de memoria la vida de los idiotas que bailan en Tinelli pero no tenemos ni idea de quien es ese señor con barba que padeció de poliomielitis en su niñez?
Triste, realmente triste. Y enoja salir de la sala y escuchar a lo lejos comentarios del orden de "Medio aburrida la peli ¿No, gor? Dale, vamos para casa que empieza "Bailando".