jueves, 12 de agosto de 2010

La Libertad Intermitente

“Llénalos con noticias incombustibles. Sentirán que la información los ahoga, pero se creerán inteligentes. Les parecerá que están pensando, tendrán una sensación de movimiento sin moverse. Y serán felices, pues los hechos de esa especie no cambian”1. Resulta extraño que Ray Bradbury haya escrito estas palabras hace casi 60 años y que estas estuviesen dentro de un libro de Ciencia Ficción y que hoy puedan ser aplicadas, en cierto grado, a la realidad en la que vivimos.
Todos poseemos el derecho a la libertad, libertad de expresión, libertad de pensamiento, libertad en todos los sentidos, ya que es un derecho natural del hombre. Sin embargo, ¿Qué es la libertad? Según el Diccionario de La Real Academia Española, “libertad” posee varios significados, el primero de ellos la define como “Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.”, sin embargo existe una segunda definición que enuncia: “Estado o condición de quien no es esclavo”. Observemos esta última por un momento y luego reflexionemos, ¿Realmente poseemos esa condición?
Vivimos en un constante bombardeo de información inocua y voluble que, gracias a la influencia que tienen los bombarderos, nos resulta indispensable. Sin ampliar mucho este concepto por ahora, he hecho referencia a la frase citada con anterioridad, las “noticias incombustibles” que nos hacen creer que somos inteligentes, que nos hacen creer que estamos pensando, eligiendo, viviendo libremente cuando en realidad no somos más que el burdo resultado de las decisiones que otros ya han tomado por nosotros.
El termino de culpabilidad lo utilizo citando a Kant, que en su articulo “¿Qué es la ilustración?” explica los motivos por el cual el hombre no se ilustra, por que no se libera. Kant hace mención de dos factores: El miedo, y la pereza. Miedo, que se genera automáticamente al revelarse contra una autoridad, y pereza, por el simple hecho de que nos resulta cómodo que halla gente que piense y decida por nosotros.
Con estos conceptos puedo por fin aventurarme a la raíz del tema que me interesa. Quisiera enfocarme especialmente en los medios que se usan para transmitir la información, y por lo tanto, para esclavizarnos, para quitarnos la “condición de aquel que no es esclavo”: Los medios masivos de comunicación.
Dentro de estos me gustaría enfocarme en uno en particular: La televisión. ¿Por qué? Porque es el que más influye en la gente, es la que más ha evolucionado en los últimos años y es en la que se presentan los más abominables indicios de la esclavitud a la que nos condena.
A lo largo de los últimos años nuestras libertades se han ido reduciendo notablemente ¿Por qué? Porque cada vez es más el tiempo que pasamos expuestos a la televisión. Nos vemos entonces atrapados en un estado donde poseemos una libertad intermitente ¿Cuándo somos realmente libres? A mi criterio, cuando no estamos expuestos ni a la televisión ni a ningún otro medio de control mental (mas conocidos como medios de comunicación masivos).
A partir de que encendemos nuestros televisores, nuestras radios o abrimos nuestros periódicos comienza el bombardeo: empezamos a intercalar noticias triviales y aleatorias con algún programa que nos cuente lo que paso en la vida privada del famoso de turno y abandonamos totalmente cualquier atisbo de pensamiento propio o, en algunos casos, de pensamiento alguno. Todo esto mezclado, genera un ambiente perfecto para que no nos sea necesario pensar en nada, y por lo tanto para que nuestras mentes puedan ser llenadas por lo que otras personas quieren.
Distingo tres grandes ideas que nos implantan en estas circunstancias: El consumismo descontrolado, la violencia y la discriminación.
La exagerada cantidad de publicidades a las que nos vemos expuestos nos lleva, tarde o temprano, a creer en un infame ideal consumista de la vida, en el cual el hombre se concibe a sí mismo a partir de las cosas que compra. Esto se da por sobre todas las cosas, se omiten problemas de dinero o de necesidad (o no necesidad) de los productos, solo importa el banal deseo y el placer de poseer cosas nuevas que se pueden ver en coloridas publicidades.
Entristece pensar que tarde o temprano todos sucumbimos ante estas publicidades, no estaba tan errado Goebbels entonces cuando decía que una mentira repetida mil veces se transforma en una verdad. Al repetir mil veces la misma publicidad la gente llega a creer que necesita de ese producto y lo compra, esto luego se convierte en un círculo vicioso ya que cada vez que uno es vencido por estos bombardeos se hace más vulnerable a próximos ataques.
En segundo lugar nombre la violencia, aun que parezca increíble esta idea también esta inculcada en nuestras mentes gracias a los medios. Si prendiéramos el televisor en este momento y sintonizáramos un noticiero, lo más probable es que el 90% de las noticias que veamos sean de asesinatos, robos o algún otro episodio que remite a la violencia. Supongamos ahora que en lugar de ver el noticiero decidimos ver algún grotesco programa de la farándula en donde “sorprendentemente” nos encontramos con famosos insultados y desatando peleas (físicas o no) entre ellos. Es difícil de admitir, pero esto realmente nos genera una actitud violenta y esto luego repercute sobre el tercer punto: La discriminación.
Ya he dicho antes que en los medios podemos ver como nuestros pensamientos son retorcidos y transformados en lo que otros quieren que sean, pero ¿Qué pasa cuando lo logran de una manera tan perfecta que realmente llegamos a aplicarlos a la realidad? En los medios podemos ver lo que se supone que es un ideal de belleza, que debemos ser más flacos, que debemos tener narices más pequeñas, pelo más largo o más corto, una determinada personalidad e incluso una determinada forma de pensar.
Que difícil de sobrellevar se torna esta situación cuando la mezclamos con la violencia, inconscientemente discriminamos constantemente. Lamentablemente esto lleva a algunas personas a sentirse incomodas con sí mismas, y terminan enfermándose de sí mismos. Aun así, ¿Quién se siente conforme con sí mismo? Los medios se aseguran de no dejar que el ideal de belleza dure lo suficiente como para lograr ser alcanzado y por ende, todo el mundo tiene algo para criticarse, pero desgraciadamente también nos han enseñado por este medio que en lugar de insultarnos a nosotros mismos debemos además, decirles a los demás lo que ocurre con ellos.
¿Realmente podemos decir que la belleza es algo que puede ser medido? ¿Quiénes somos nosotros para decidir cómo debe verse el común de la gente?
“Aquello que no responde a sus parámetros está condenado al encierro y a copiar indefinidamente los gestos del orden”2 En esta frase se resume perfectamente lo que ocurre cuando uno realmente se opone a todo este bombardeo de información, esto es lo que ocurre cuando uno abre sus ojos para ver la oscuridad que lo rodea, la ceguera de los que más ven, la ceguera de aquellos que creen ser libres, la ceguera de aquellos cuya libertad realmente ha sido transmutada en algo intermitente.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Say no more.....
Un abrazo pibe!

Anónimo dijo...

Esta nota no lo puede describir mejor, mucha realidad. Felicitaciones!

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