viernes, 17 de septiembre de 2010
Cortazar atentando contra los bebes
Hoy estaba en el subte, similitudes a zoológicos si las hay. Y se me dio por ponerme a leer. Hoy toco: Rayuela, de Cortázar. Tuve la suerte que ni bien entre al subte se libero un asiento, por ende aproveche que no había nadie a mi alrededor con intenciones de sentarse y me senté en dicho lugar.
Como es común en mi, venia escuchando música, fuerte, y mis auriculares tienen la desventaja de que si bien tienen un sonido muy nítido, hacen que el que este al lado también escuche con cierto nivel de claridad lo que yo estoy escuchando.
En fin, como decía: Venia leyendo en dicho asiento cuando el viejo (perdonen lo despectivo de la palabra pero realmente lo merece) que tenia al lado me dirige una mirada furtiva de "pibe, baja ese ruido" (aclaración: por si no leyeron posts anteriores yo no escucho ni cumbia, ni electro ni regeton ni nada similar (de hecho venia escuchando Yes)). En respuesta pacífica a la reacción del señor al sentarme apago la música y me dedico plenamente a mi lectura.
Tengo la cualidad (o defecto) de que cuando leo me desconecto muy seriamente del mundo, por ende no note que dos estaciones más tarde subió una pareja con un bebe en brazos.
La pareja se quedo ahí parada unos (creo) 5 minutos, luego el viejo se levanto violentamente y dejo que la señora con el bebe se sentara.
Hasta acá todo bien (cabe destacar que hasta que la señora no se sentó no me percate de su presencia). Fue ahí cuando el viejo dijo a la señora "Y si, con estos pibes de ahora leyendo estas pelotudeces de vampiros y escuchando ese reggaetón... Se llevan el mundo por delante, la juventud está perdida" mientras me miraba de reojo.
Y ahí me harte, tome aire, marque la pagina del libro (dado que mi lectura se había visto interrumpida) y le dije con la "tranquilidad" que me caracteriza: "Disculpe señor, primero: no vi a la señora, segundo: no puede ser tan ignorante de confundir a Cortázar con algún burdo escritor barato de best sellers y tercero: Que le importa lo que yo haga!? Si la señora se hubiese querido sentar me lo hubiese pedido; además, los asientos reservados están ahí adelante, no acá donde estoy sentado." Sin más, me senté de nuevo y volví a tratar de leer. El viejo comenzó a abrir la boca para emitir algún insulto, ni lo escuche, me conecte de nuevo los auriculares, me levante y le dije "siéntese señor, quédese con su ignorancia y su maldito asiento". Me fui al vagón más próximo.
La vejez está perdida.
Como es común en mi, venia escuchando música, fuerte, y mis auriculares tienen la desventaja de que si bien tienen un sonido muy nítido, hacen que el que este al lado también escuche con cierto nivel de claridad lo que yo estoy escuchando.
En fin, como decía: Venia leyendo en dicho asiento cuando el viejo (perdonen lo despectivo de la palabra pero realmente lo merece) que tenia al lado me dirige una mirada furtiva de "pibe, baja ese ruido" (aclaración: por si no leyeron posts anteriores yo no escucho ni cumbia, ni electro ni regeton ni nada similar (de hecho venia escuchando Yes)). En respuesta pacífica a la reacción del señor al sentarme apago la música y me dedico plenamente a mi lectura.
Tengo la cualidad (o defecto) de que cuando leo me desconecto muy seriamente del mundo, por ende no note que dos estaciones más tarde subió una pareja con un bebe en brazos.
La pareja se quedo ahí parada unos (creo) 5 minutos, luego el viejo se levanto violentamente y dejo que la señora con el bebe se sentara.
Hasta acá todo bien (cabe destacar que hasta que la señora no se sentó no me percate de su presencia). Fue ahí cuando el viejo dijo a la señora "Y si, con estos pibes de ahora leyendo estas pelotudeces de vampiros y escuchando ese reggaetón... Se llevan el mundo por delante, la juventud está perdida" mientras me miraba de reojo.
Y ahí me harte, tome aire, marque la pagina del libro (dado que mi lectura se había visto interrumpida) y le dije con la "tranquilidad" que me caracteriza: "Disculpe señor, primero: no vi a la señora, segundo: no puede ser tan ignorante de confundir a Cortázar con algún burdo escritor barato de best sellers y tercero: Que le importa lo que yo haga!? Si la señora se hubiese querido sentar me lo hubiese pedido; además, los asientos reservados están ahí adelante, no acá donde estoy sentado." Sin más, me senté de nuevo y volví a tratar de leer. El viejo comenzó a abrir la boca para emitir algún insulto, ni lo escuche, me conecte de nuevo los auriculares, me levante y le dije "siéntese señor, quédese con su ignorancia y su maldito asiento". Me fui al vagón más próximo.
La vejez está perdida.
5 comentarios:
Es interesante ver la generalización que hace la gente mayor de la joven.
Cosas que pasan en el subte/colectivo/tren... yo estoy cada vez más acostumbrada a cosas así. Y es una lástima acostumbrarse a la intolerancia y al egoismo.
es el estereotipo de ahora, la verdad que da pena, pero buen texto relato o lo que sea,
un aplauso para vos flaco,que le cerraste la boca al viejo prejuicioso sin necesidad de actuar a su manera
Me parece que lo que los hace así, somos nosotros, la sociedad. El poco interes que les damos, el poco nivel de participacion que les damos, los vuelve ariscos. Como un nene que hace quilombo para llamar la atencion, todos hemos tenido un comañero asi en la primaria.
Me parece que hay que hacer oidos sordos y dejar pasar. Son grandes, no los vas a cambiar. Laissez Faire, laissez Passer.
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